El rastro de los dinosaurios de Tereñes

El rastro de los dinosaurios de Tereñes

Ni todos los días ni todos los momentos del día son propicios para aventurarse a recorrer los muchos rastros que los dinosaurios han dejado en los acantilados riosellanos de Tereñes. No todos los días… porque la lluvia los convierte en una rampa resbaladiza de posibles desenlaces fatales; ni todos los momentos, porque la pleamar los cubre en su totalidad y, si para más inri nos hemos aventurado demasiado hacia el oeste, es posible que nos quedemos aislados y sin salida. Tampoco conviene que la pleamar acabe de retirarse, pues el agua del mar tendrá el mismo efecto que la de la lluvia y el acantilado será una trampa peligrosa. La luz de cada momento del día también varía la percepción que tengamos de las icnitas: cuando es directa, son más difíciles de percibir que cuando la iluminación es lateral y beneficia la diferencia del relieve.

En Tereñes, el mar Cantábrico ruge con fuerza, sobre todo durante los temporales invernales y las mareas vivas. Prácticamente cada invierno le arranca lascas al pedrero y, con ellas, se va un trocito de nuestra prehistoria. Puede verse, en la parte superior derecha de la foto, el color más claro de una zona que ha quedado recientemente al descubierto, quebrando los rastros de huellas.

En concreto, en este trozo de acantilado riosellano se han identificado al menos cuatro rastros de ornitópodos, lo que nos indica que caminaban en manada, en la misma dirección y a veces hasta chocándose, como indica la superposición en algún punto de las huellas y su posterior separación.

Aunque se sabe que pueden perderse muchos de estos restos, el peso excesivo de estas rocas hace imposible recuperarlas y transportarlas al Museo del Jurásico, el MUJA. Por ello, se elaboran constantes reproducciones, mapas y fotografías que permitan revisar las investigaciones en el futuro.

“Nuevas luces sobre el Jurásico”, en el programa de TPA “Asturias Semanal”

“Nuevas luces sobre el Jurásico”, en el programa de TPA “Asturias Semanal”

De Gijón a Ribadesella, pasando por Villaviciosa, Colunga y Caravia, la costa asturiana está plagada de restos del Jurásico. Es el mayor laboratorio de Europa al aire libre para investigar cómo fueron y vivieron los dinosaurios.

El Museo del Jurásico (MUJA), en la rasa de San Telmo, sobre la playa colunguesa de La Griega, alberga la tercera mayor colección de huellas de estos reptiles en todo el mundo. Dispone de huesos, mapas, fósiles… y un equipo investigador que publica sus avances en las más prestigiosas revistas internacionales de Geología y Paleontología.

En las playas y acantilados, además, existen sendas con paneles de interpretación de icnitas al alcance de cualquier paseante.

En este reportaje, “Nuevas luces sobre el Jurásico”, los expertos del MUJA dan a conocer de primera mano los últimos descubrimientos y ofrecen exhaustivas explicaciones.

Un gusano arenícola, última especie jurásica documentada en Asturias

Un gusano arenícola, última especie jurásica documentada en Asturias

Los acantilados del oriente de Asturias han vuelto a dar una sorpresa jurásica. De playa España, en el concejo de Villaviciosa, al este de Gijón, se rescataron hace meses varios bloques de piedra arenisca cubiertos de ondulaciones fosilizadas, producto del oleaje, que han conservado unos curiosos montículos obra de un animal prehistórico nuevo para la ciencia.

Se trata de unos gusanos, similares a los arenícolas actuales, también conocidos en Asturias como “xorrones”, que vivían en la arena, se alimentaban de sus nutrientes y expulsaban los restos por el otro extremo. Estas huellas han permitido describir por primera vez este ser vivo, cuyo nombre propuesto para el catálogo internacional es “Conicóprulus Asturiensis”.

El gusano vivió hace 152 millones de años y, por los tubos de excrementos que han pervivido, se suponen de tamaño ligeramente menor a las especies actuales. La nueva especie ha sido descubierta y documentada por el equipo científico de paleontólogos del Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), en Colunga.

La costa de los dinosaurios

La costa de los dinosaurios

Desde Gijón hasta Ribadesella, unos 60 kilómetros de litoral asturiano son conocidos como “Costa de los dinosaurios”. Esto se debe a los vestigios jurásicos que en sus lugares más recónditos, pero también en otros de fácil acceso, pueden observarse. Abundan en ella las huellas de dinosaurios y restos óseos de éstos y otros reptiles que poblaron la región en el Jurásico.

Existen hasta el momento nueve yacimientos localizados y catalogados por los científicos. Tres de ellos se ubican en el concejo de Villaviciosa (playa de Merón, puerto de Tazones y faro de Tazones); otros tres en Colunga (acantilados de Luces, acantilados de Llastres y playa de La Griega) y otros tres en Ribadesella (playa de Vega, acantilados de Tereñes y playa de Ribadesella).

En ellos puede pasearse a través de huellas de dinosaurio, tanto en positivo como en negativo, así como evidencias de otros moluscos prehistóricos que dejaron grabado su caparazón en la roca. Las lajas más pequeñas o desprendidas se han ido trasladando al cercano y relativamente reciente Museo del Jurásico de Asturias, sito en la rasa de San Telmo, sobre la colunguesa playa de La Griega.

Iremos poco a poco desentrañando cada uno de estos yacimientos (en la foto, acantilados de Tereñes) y el propio MUJA (Museo del Jurásico de Asturias). En todo caso, periódicamente afloran nuevas huellas tras temporales que arrancan parte de los acantilados. Una ruta de senderismo perfectamente señalizada recorre toda la costa. Se recomienda hacerla durante la bajamar.