Pruneda y Soterraña se suman al catálogo de pinturas paleolítcas

Pruneda y Soterraña se suman al catálogo de pinturas paleolítcas

Un equipo de arqueólogos y espeleólogos ha descubierto dos conjuntos de pinturas y grabados rupestres en dos cavidades del concejo de Onís, hasta ahora desconocidas para los estudiosos. Se trata de las cuevas de Pruneda y Soterraña, cercanas al núcleo de Avín.

En unas primeras prospecciones, estas manifestaciones artísticas se sitúan en el Paleolítico Superior, seguramente Magdaleniense. Las pinturas se componen de trazados rojizos, como es común en las cuevas de la zona: Llonín o El Pindal, por ejemplo. En común con la cueva de Llonín tienen además que, durante siglos, la oquedad se utilizó para hacer madurar quesos. No en vano, a la de Llonín se le conoce popularmente en las Peñamelleras como “Cueva’l Quesu”. También antiguamente se resguardaba el ganado a su amparo.

En Pruneda se han diferenciado tres paneles: una pintura de ciervo, dos pinturas de cabras y un conjunto de grabados. El equipo encargado del descubrimiento pertenece al Centro de la Fauna Glacial de Avín.

En cuanto a Soterraña, queda claro el uso de la misma pintura rojiza, pero de las manchas aún no se distinguen figuras. Los estudios proseguirán, así como los trabajos para recuperar su esplendor, ya que las pinturas están muy dañadas.

Imágenes inéditas de La Covaciella, Coímbre y El Bosque

Imágenes inéditas de La Covaciella, Coímbre y El Bosque

El oriental valle de Berodia, en la cuenca de los ríos Cares y Deva, alberga algunas de las joyas más desconocidas del arte parietal del Magdaleniense Superior asturiano. Si ya de por sí las pinturas y grabados del Paleolítico no son especialmente accesibles en el sentido físico ni, por la ignorancia no peyorativa sobre su existencia, tampoco en el sentido del conocimiento, las cuevas de este enclave de los Picos de Europa son con diferencia las menos exploradas por el ojo humano.

Influyen en esto varios aspectos, como la dificultad de acceso y, sobre todo, su no apertura a las visitas. Un equipo de televisión de la TPA (Televisión del Principado de Asturias) ha filmado por primera vez las impresionantes demostraciones artísticas que contienen La Covaciella, Coímbre y El Bosque.

Dignas todas de admiración, destaca sobre todo La Covaciella. Además de por grabados y otras pinturas, lo que ha convertido a este yacimiento en la niña bonita del Paleolítico Asturiano son sus tres bisontes de magistral trazado negro e impecable conservación. Esto se debe a que, en algún momento entre su trazado, hace unos 14.000 años, y la actualidad, un derrumbe selló la cavidad y ha permitido que los pigmentos gozaran de unas condiciones de temperatura y humedad que los ha mantenido incólumes. En 1994, la ampliación de las obras de la carretera que pasa por delante provocó una grieta, hoy entrada principal pero cerrada al público, y se accedió por primera vez a La Covaciella con la sorpresa del hallazgo de sus prehistóricas obras de arte.

La Covaciella, en el concejo de Cabrales, es una de las cinco cuevas asturianas incluidas por la UNESCO en la ampliación de la protección a Altamira y que conforman el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad al Arte Paleolítico Cantábrico. Los otros yacimientos son El Pindal (en Ribadedeva y abierto al público todo el año) y Tito Bustillo (Ribadesella) y La Peña de Candamo (ambas con diferentes regímenes de visitas entre Semana Santa y finales de verano); más Llonín, en Peñamellera Alta, conocida popularmente como “La Cueva’l Quesu” y que no está abierta al público.

Así ocurre con La Covaciella, Coímbre y El Bosque, cuyas maravillas sólo pueden disfrutarse a través de este reportaje de “Asturias Semanal” o, en el caso de La Covaciella, con la fidedigna reproducción de sus bisontes en el Parque de la Prehistoria de Teverga.

Primeras imágenes de las pinturas rupestres de El Sidrón

Primeras imágenes de las pinturas rupestres de El Sidrón

Entre los múltiples secretos que aún alberga el yacimiento piloñés de El Sidrón, ya no están sus pinturas parietales. Se conocía su existencia desde hace décadas, pero no habían sido grabadas ni difundidas al gran público. Hay que recordar que todo este tipo de restos son especialmente sensibles a la incidencia de flashes y otras clases de iluminación artificial.

Gracias a la grabación de un documental sobre arte rupestre en Asturias que está rodando la Televisión del Principado de Asturias (TPA) en alta definición (HD), los trazos rojos han podido disfrutarse. Son círculos cerrados o semiabiertos, algunos con pinturas en su interior. El Director General de Patrimonio y arqueólogo Adolfo Rodríguez Asensio, considera que esto traza una relación directa con las pinturas del gran santuario magdaleniense de Asturias: la cueva de Tito Bustillo.

Estas pinturas son comparables a las halladas en lo más recóndito de la cavidad riosellana, el Camarín de las Vulvas, y, al igual que este recoveco, las profundidades de El Sidrón pudieron acoger ritos relacionados con la fecundidad y maternidad.

Además, la similitud de las pinturas amplía temporalmente el poblamiento de El Sidrón. Los trazos no fueron hechos por los neandertales, cuya presencia en la oquedad está confirmada por restos, sino por el hombre actual, el Homo Sapiens Sapiens, el mismo que vivió en Tito Bustillo, La Peña de Candamo o El Pindal y que data del Paleolítico Superior.

El resto de las manifestaciones artísticas de las paredes de El Sidrón son grabados. Aún no se han identificado cuáles de ellos son efectivamente obra consciente del hombre y cuáles son simples marcas producidas por animales.

El Sidrón tiene aún mucho que decir sobre la Prehistoria de la Península Ibérica.