Un esqueleto completo del Bronce, en Las Ubiñas

Un esqueleto completo del Bronce, en Las Ubiñas

Asturias es un escenario excepcional para el estudio de la evolución humana y de la Prehistoria. Presenta vestigios y yacimientos para recomponer la línea del tiempo con una continuidad privilegiada. Sin embargo, aún existen períodos con más lagunas que otros. Uno es, por ejemplo, la Edad del Bronce.

Por eso el hallazgo de un esqueleto, casi completo, de un joven en Las Ubiñas es tan importante. Lo encontraron en 2012 en una cavidad de la Paré de los Cinchos, en el concejo de Quirós. El adecuado microclima del hueco permitió la conservación de la estructura ósea durante casi 4.000 años. Su temperatura apenas pasa alguna vez de los 5º. Estas condiciones, a 1.900 metros de altitud y con nieves casi perpetuas, dificultaron, no obstante, el rescate de los restos. No fue hasta finales del verano de 2013, en septiembre, que un equipo especializado de espeleólogos y arqueólogos extrajeron el esqueleto.

Hoy se han presentado los avances de los primeros estudios practicados a los restos. Se conservan más de un 90% de los huesos, lo que lo convierte en un hallazgo de lo más singular. Las dataciones de carbono 14 le han otorgado una antigüedad de entre 3.800 y 3.900 años, lo que lo sitúa en un vago horizonte a inicios de la Edad del Bronce, pero quizás aún del Neolítico o Calcolítico.

El individuo tendría cuando falleció entre 16 y 18 años. Hoy sería un adolescente, pero, por entonces, podemos hablar de un varón adulto joven. Conservaba todos sus dientes; no presentaba lesiones importantes, excepto una leve fractura en un ojo; y tampoco estaba desnutrido. Puesto que a su alrededor no se han hallado vestigios de ajuares funerarios, ropas, armas u otro tipo de utillaje, se barrunta la hipótesis de que no se trata de un lugar de enterramiento ni de habitación. Quizás el joven estaba cazando y se extravió y murió allí solo. Si volamos a los inicios del II milenio a.C., veremos una Asturias recorrida por la glaciación, con un clima mucho más gélido que el actual, y con este paraje mucho más accesible para los humanos por los suaves ascensos que permitiría el manto de nieve, en lugar de la escarpada escalada actual.

Las investigaciones las dirigen los arqueólogos Gabino Busto y César García de Castro, junto a la antropóloga Belén López Martínez. Los espeleólogos que participaron en el rescate de los restos fueron Francisco del Busto, Evaristo Prieto y Jesús Manteca.

La cavidad que ha cobijado este esqueleto durante milenios se encuentra en las paredes del pico de El Fontán, techo del macizo con su cumbre norte (2.417 m.) y su cumbre sur (2.408 m.). El macizo de las Ubiñas registra las mayores altitudes de Asturias fuera de los Picos de Europa. Esta sima ya es conocida por restos prehistóricos. En 2012, durante otra expedición, se encontró un esqueleto al completo de un extinto lince boreal, lo que le valió a la cavidad el sobrenombre de “Cueva del Gatu Vetu”. El esqueleto humano se ha encontrado en una zona más profunda de la oquedad, aunque fue avistado precisamente durante el rescate de la osamenta del felino. La cavidad, más profunda, aún podría ofrecer más pistas de nuestro pasado a los investigadores.

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